DUDAS FRECUENTES

QUEÍSMO Y DEQUEÍSMO: EL “QUE” CONTRA EL “DE QUE”

larretadeque

Se sabe, en general,  que anteponer de a que cuando no corresponde constituye un error llamado dequeísmo. Un hispanohablante medianamente culto trata de evitar esta incorrección que se considera vulgar. Sin embargo, en ocasiones, esa preocupación por hablar correctamente se traduce en un nuevo error llamado queísmo. Como ejemplo de este último, podemos tomar uno que se reitera en los discursos políticos: “Estamos convencidos que…”.

Veamos, entonces, en qué consisten ambos errores y cómo pueden detectarse. Como dijimos, se incurre en dequeísmo cuando la preposición de se antepone a la conjunción que de forma indebida. Por ejemplo:

Me alegra de que hayan venido. (Correcto: Me alegra que hayan venido).

Es sabido de que ella es quien manda. (Correcto: Es sabido que ella es quien manda).

Me preocupa de que seas tan descuidado. (Correcto: Me preocupa que seas tan descuidado).

Consideramos de que debería renunciar (Correcto: Consideramos que debería renunciar).

El dequeísmo no es tan frecuente en el habla y escritura cultas. No ocurre lo mismo con el queísmo, que surge frecuentemente como un fenómeno de ultracorrección, es decir, un error que se comete con la intención de corregir otro supuesto error. Así, el queísmo consiste en eliminar una preposición (por lo general de) que viene exigida por alguna palabra de la oración. Por ejemplo:

Me alegro que me hayas dicho la verdad. (Correcto: Me alegro de que me hayas dicho la verdad).

Me olvidé que tenía que llamarlo.  (Correcto:  Me olvidé  de que tenía que llamarlo).

No se acordó que se lo había dicho. (Correcto: No se acordó  de que se lo había dicho).

Insistió que pagaría la cuenta. (Correcto: Insistió  en que pagaría la cuenta).

Se dio cuenta que era mentira.  (Correcto: Se dio cuenta de que era mentira).

Estoy seguro que cambiará de opinión. (Correcto: Estoy seguro de que cambiará de opinión).

Más allá de los fundamentos gramaticales, una forma práctica de determinar si debemos anteponer una preposición a la conjunción que es pasar la oración a una forma interrogativa. Por ejemplo:

¿De qué se dio cuenta? Se dio cuenta de que le mentían.

¿Qué te preocupa? Me preocupa que coma tan poco.

¿Qué recordó? Recordó que debía volver temprano.

¿En qué se fijó? Se fijó en que estaba bien vestida.

¿En qué insistió? Insistió en que nos quedáramos.

¿Qué te aseguró? Me aseguró que me pagaría.

¿De qué se alegró? Se alegró de que  estuviéramos allí.

¿Qué le alegró? Le alegró que vinieran.

¿De qué  estamos convencidos? Estamos convencidos de que el diálogo es el mejor camino.

Planteando el problema de modo interrogativo, se advierte más fácilmente cuál es la forma adecuada. Si la pregunta se formula con la preposición, es correcto que esta  también esté presente en la respuesta (¿De qué se alegró? Se alegró de que…). Por el contrario, si la preposición no es válida en la pregunta, tampoco será válida en la respuesta (¿Qué recordó? Recordó que...).